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Apostillas y notas del autor

Producción y comercio en Aztlan

Una de las actividades más importantes que se desarrollaban en la "Ciudad entre Aguas" era el trabajo de los metales. Los fuelles que utilizaban los artesanos como Zapetec (página 61) tenían unas válvulas de alimentación para regular el flujo de aire en los crisoles y aumentar la temperatura del metal candente. Se forjaba utilizando una técnica similar a los procedimientos elaborados en el siglo XIX.

Algunos maestros de taller conocían incluso el hierro, empleado en las planchas que constituían el cuerpo acorazado de los autómatas que la Casta Azul guardaba tan secretamente en sus almacenes (página 239). Añadían grandes cantidades de calcio, procedente de los caparazones de los moluscos machacados con trituradores de basalto, para incrementar la resistencia mecánica del metal.

Por otra parte, quizás llamen la atención los controles comerciales que se realizaban en Aztlan. Se trata de medidas que los musulmanes pusieron en práctica durante su dominio de la península Ibérica. La vigilancia del mercado en las medinas musulmanas, como la de Córdoba, estaba a cargo del juez del mercado, llamado zabazoque en romance (de Sabih al-suq, “señor del mercado”). Se trataba de una figura original de las sociedades islámicas, que revela la importancia que las transacciones comerciales tenían en la economía urbana y da cuenta del intervencionismo económico que caracterizaba al Estado musulmán. El zabazoque se encargaba del control de pesos, medidas y precios, así como de evitar los fraudes y de velar por el mantenimiento del orden.