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Apostillas y notas del autor

Apéndice III: Otros escritos sobre Atlántida

No abundan las obras de ficción que traten sobre Atlántida, que desarrollen una descripción del sitio e intenten recrear su existencia. Sin embargo, se pueden destacar algunas de ellas.

Con "La nueva Atlántida", publicada póstumamente en 1627, el eminente filósofo y culto literario de la lengua inglesa Francis Bacon aspira a una reforma de la sociedad a través de la ciencia aplicada, para lo cual, será necesario, en primer lugar, iniciar una revisión de los objetivos y los métodos científicos. A diferencia de Tomás Moro, cuya fama radica precisamente en su "Utopía" recogiendo todo su pensamiento, la obra de Bacon reúne sólo una parte de sus reflexiones. Bacon crea la ficción de un estado ideal en el cual son felices los ciudadanos debido a la perfecta organización social reinante; al menos, los males sociales se han reducido al límite mínimo. El título remite al mito de Platón, creador de otra utopía donde habla de un antiguo continente hundido en el océano. Pero Bacon no se ocupa primordialmente de la organización de la economía y de la sociedad, sino que, como hombre de ciencia preocupado con el porvenir de la ciencia y sus posibilidades futuras, orienta su interés hacia la conquista de la naturaleza por el hombre. Son geniales las predicciones contenidas en "La nueva Atlántida": el submarino, el avión, el micrófono, el crecimiento artificial de los frutos, etc. La "casa de Salomón", sociedad que figura en este libro, y cuya misión es la de dirigir la vida del país, sirvió de modelo para crear la Royal Society inglesa, que tan alto papel ha desempeñado en la Gran Bretaña.

En "20.000 leguas de viaje submarino" (1869), Jules Verne incluye una visita en el Nautilus a las ruinas sumergidas de Atlántida en el Océano Atlántico.

En 1900, J. Cutcliffe Hyne publica "El continente desaparecido", obra que trata, a través del sacerdote atlante Deucalión, sobre los últimos años de la legendaria Atlántida, cuando éste se encuentra en la cima de su poder y su gloria. Los atlantes han establecido lejanas colonias en Egipto y Centroamérica y sus poderosas naves patrullan todos los mares. De su lectura se desprenden algunas similitudes inevitables con Ladrones de Atlántida, aunque el grado de fantasía empleada en esta última es mayor. Si en la obra de Hyne el poder convierte en criaturas casi divinas a los personajes, en Ladrones de Atlántida son los dioses los que ostentan el poder sin cederlo. Pero, de igual forma, la única escapatoria al final del libro parece reducirse a una embarcación flotante. No obstante, ha de matizarse que el autor no había leído novela alguna relacionada con la Atlántida hasta después de terminada su obra, precisamente para no verse influenciado de ninguna manera.

En "La Atlántida" (1919), de Pierre Benoit, André de Saint-Avit descubre una ciudad con hermosos edificios situada en una región inexplorada del Sahara africano y gobernada por la reina Antinea, de difícil carácter.

En "El abismo de Maracot" (1929), de Sir Arthur Conan Doyle, el profesor Maracot, C. J. Headley y W. Scanlan descubren una ciudad sumergida al sur de las Islas Canarias, de estilo fenicio. Posee un hermoso templo dedicado a la diosa Atenea y ruinas de templos abandonados. Su población es gente agradable y pacífica, poco habladora.

En los primeros años de la década de los sesenta del siglo XX, Pedro Domingo Mutiñó, más conocido por su seudónimo literario de Domingo Santos (también utilizó el de P. Danger), sin duda uno de los más importantes e internacionales escritores españoles de ciencia ficción, publicó algunas novelas entre las que se encuentran las dos que componen la serie sobre Atlántida. "El umbral de la Atlántida" comienza de una manera bastante interesante, cuando, en pleno océano Atlántico, es pescado un tiburón en cuyo estómago se descubre un trozo de plata labrada, lo que ocasiona la organización de un viaje al fondo del océano que tiene por objeto buscar las ruinas sumergidas de la Atlántida. La novela termina con el descubrimiento de las mismas y el hallazgo, mucho más preocupante, de los rastros de una expedición anterior. Lamentablemente, "Los hombres del más allá", no está a su altura. Según explica el autor, al ocurrir el hundimiento de la Atlántida sus habitantes se desplazaron en masa ¡nada menos que a Marte!, adaptándose a las condiciones de vida del Planeta Rojo y creando en él una gran civilización basada en la telepatía y los poderes mentales. Han sido los marcianos quienes organizaron, fingiendo que se trataba de un descubrimiento casual, la trama que desembocó en el hallazgo de las ruinas de la Atlántida, con objeto de secuestrar a sus componentes para llevárselos a Marte. Una vez allí les obligan a realizar un viaje de exploración a Júpiter ya que ellos, por unas extrañas razones insuficientemente explicadas, no son capaces de hacerlo. La visita a Júpiter, dicho sea de paso, no deja de ser un anodino episodio sin nada especial que destacar. La cosas cambian radicalmente al retornar los protagonistas a Marte. Los marcianos, azotados por una especie de ola mental que afecta a todo el planeta paralizando a su población, se ven obligados a reconocer su error y a disculparse ante sus forzados huéspedes, accediendo a dejarlos libres facilitándoles el retorno a la Tierra.

Anton Donev publicó en 1966 un breve y curioso relato titulado "Y la Atlántida se hundió".

"Cartas desde la Atlántida" (1990), de Robert Silverberg, es un relato fantástico sobre una civilización que habría florecido hace unos 20.000 años. Mientras el cuerpo de Roy Colton, que ha participado en varios viajes en el tiempo, yace en un laboratorio del futuro, su mente reside dentro de Ramifon Sigiliterimor Septagimot Stolifax Blayl (que se traduciría como “Amado de los Dioses de la Luz y el Universo”), heredero del trono de Athilan.

Dirk Pitt, personaje creado por Clive Cussler, es un Indiana Jones del Mar al que su creador hace vivir diferentes aventuras en las entregas que ha ido publicando. En "El secreto de la Atlántida" (2002), un grupo de balleneros atrapados en los hielos antárticos en 1858 topa con un viejo barco de 1779 que se encuentra en su misma situación. A bordo les espera una escerna terrorífica: los congelados cadáveres que todavía parecen vigilar la valiosa carga, guardada en cajas de madera. Al lado de ella, como una amenaza, hay una extraña calavera de obsidiana que recogen antes de que la nave desaparezca. En 2001, un grupo de arqueólogos comtempla maravillado las extrañas inscripciones en la pared de una cueva en las montañas de Colorado y descubren otra de estas calaveras. De repente, una explosión tapona la salida. Más tarde, el barco de investigación de Dirk Pitt casi es destruido y Pitt comienza a investigar, descubriendo que tras todo ello se encuentra la secta del Cuarto Imperio. Él es el único que sabrá descubrir sus planes y salvar el mundo.

En 2005, Thomas Greanias publicó "El resurgir de la Atlántida" después de obtener un importante éxito con esta novela en internet, según cuentan en la campaña de promoción del libro. Al parecer, la intención del autor era reabrir los mitos de la Atlántida y de los orígenes del hombre, pero se quedó en eso, una intención. En la Antártida, un terremoto glacial se traga a un equipo de científicos y deja al descubierto un misterioso monumento más antiguo que la propia Tierra. En Perú, el doctor Conrad Yeats, arqueólogo, es apresado por las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos para que desentrañe la clave final de los orígenes de la raza humana. En Roma, el Papa convoca al Vaticano a una activista medioambiental, la doctora Serena Serghetti, con el fin de revelarle la terrorífica visión de un desastre apocalíptico. Las leyendas de una civilización perdida y las profecías de las religiones más importantes del mundo conducen a un descubrimiento estremecedor que cambiará el destino de la Humanidad.

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